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Aunque
en la comarca de Campóo no se han encontrado indicios
que atestigüen la ocupación humana en el Paleolítico
Superior, sí se ha constatado un conjunto megalítico
que se podría datar en el último tercio del
IV milenio a. C. Situado en el lugar denominado ‘Los
Lagos’, por la sierra de Híjar, a 1.730 m sobre
el nivel del mar, se han localizado dos cámaras funerarias
y dos menhires, consideradas las primeras manifestaciones
de una economía productora, probablemente basada
en algún tipo de ganadería trashumante. También
se ha descubierto una ‘estructura tumular’ en
Soto, en el lugar conocido como ‘El Oterillo’.
De
la Edad del Bronce hay noticias de algunos hallazgos importantes,
fundamentalmente los encontrados en la cueva de ‘Los
Hornucos’ o de Suano. Los menhires de Sejos, por otra
parte, y la punta de bronce que apareció en el Pico
Cordel prueban la existencia de grupos pastoriles que subían
hasta las más altas cumbres.
También
los cántabros (siglos V-I a. C.) tuvieron aquí
asiento seguro, estableciéndose en castros como los
de Argüeso, Naveda, Mazandrero, etc. Fueron estas gentes
las que ofrecieron la primera y más fuerte resistencia
a las legiones romanas conquistadoras, aunque parece que
fueron vencidos en Aracillum. Testimonios romanos son las
huellas del ramal de calzada que, de sur a norte, atravesaba
el valle y que penetrando por el collado de Somahoz y pasando
por Espinilla y Soto alcanzaba el puerto de Palombera, para
adentrarse después en la cuenca del Saja en su camino
hacia el Portus Vereasueca (San Vicente) o Portus Blendius
(Suances).
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Panorámica
de Argüeso y su Castillo de San Vicente
Autor:
Roberto Carlos Fernández Zubelzu |
Los
siglos de la Repoblación (VIII-IX) tienen ya mayor número
de datos en este municipio. Seguro es que ya en el siglo VIII
fue repoblado, si en algún caso pudo despoblarse, con la
invasión árabe. Así, la necrópolis
de Espinilla asegura una población en los siglos VII-VIII
todavía con reminiscencias indígenas. Por Campóo
de Suso necesariamente pasarían en el año 824 los
repobladores que fueron a asentarse en Brañosera, pueblo
considerado el primer municipio de España. En esta demarcación
fueron estableciéndose una veintena de poblamientos, formados
en torno a iglesias. Pero, como consecuencia de la crisis del
poder eclesiástico, generalizada en el siglo XIII, a la
vinculación señorial le sucedió el dominio
de los linajes locales, sobre todo las vinculaciones de naturaleza
al linaje de los Ríos. No obstante, el proceso señorial
más caracterizado en las tierras de Campóo de Suso
tuvo como figura singular al conde don Tello, hijo de Alfonso
XI, a quien éste otorgó el realengo de diversos
lugares, entre ellos Aviada, Barrio, Espinilla, Mazandrero, etc.
Más
tarde, en 1475, parte del municipio formó el Marquesado
de Argüeso, que los Reyes Católicos concedieron a
Diego Hurtado de Mendoza, vinculándose desde entonces este
señorío a la Casa del Infantado. A pesar de tal
dependencia, los concejos se federaron en la Hermandad de Campóo
de Suso, que regula las actividades agrarias y ganaderas, así
como los aprovechamientos forestales y algunos aspectos organizativos.
En el siglo XIX, concretamente en 1822, con la formación
de los primeros ayuntamientos, las dos jurisdicciones del valle,
Campóo de Suso y Argüeso, se unieron y conservaron
el viejo nombre de Hermandad de Campóo de Suso, con Espinilla
como capital.
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